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Medio siglo de Chikito: Un futuro brillante para celebrar su legado

El emblemático restaurante granadino conmemora su 50 aniversario con una experiencia gastronómica especial el lunes 16 y martes 17 de marzo, contando con la presencia de Jacques Vanhoren, íntimo colaborador de Luis Oruezábal, como chef invitado para esta ocasión tan señalada. Repasamos cinco décadas de historia.

Alcanzar medio siglo de trayectoria en cualquier ámbito constituye todo un hito. Mantenerse como un establecimiento imprescindible en el panorama gastronómico granadino durante tantos años evidencia que la dedicación, el afecto por el oficio, la constancia y el empeño terminan dando sus frutos.

Aquel 16 de marzo de 1976, Luis Oruezábal, argentino de nacimiento pero granadino de corazón, futbolista de primer nivel que vistió la camiseta del Granada C.F. con pasión, además de un enamorado de esta tierra, inauguraba el restaurante Chikito con un propósito claro: rendir tributo a la cocina, los ingredientes de calidad y la calidez en el servicio. «Desde aquel momento, cada servicio ha representado una historia compartida, cada receta ha reflejado nuestra manera de interpretar lo tradicional y cada mesa se ha convertido en lugar de encuentro entre distintas generaciones».

Así se presentan estas Jornadas Gastronómicas que durante el lunes 16 y martes 17 de marzo no solo conmemoran medio siglo de existencia, sino que también homenajean la figura de Luis Oruezábal, creador de Chikito, cuyos hijos tuvieron que asumir las riendas del negocio antes de lo previsto, tal como nos relata Daniel, uno de ellos, visiblemente emocionado. «Nuestro padre nos dejó demasiado pronto, cuando aún tenía mucho que aportar».

Antes de continuar nuestra conversación con Dani, quien habla en representación propia y de su madre y hermanos, debo confesar que siempre que visitan Granada escritores y escritoras de otras tierras y comparto comida con ellos, elijo Chikito como destino. Principalmente, porque su cocina de fundamentos tradicionales, apegada al territorio, me permite exhibir las virtudes de nuestra gastronomía. Ya sean guisos de cuchara, el remojón granadino, el solomillo nazarí, el rabo de toro o, para los paladares más atrevidos, la tortilla del Sacromonte.

Y también, inevitablemente, por el ambiente literario que impregna su sala. Porque allí se desarrollaba la legendaria tertulia del Rinconcillo, como atestigua la mesa dedicada a Lorca con la escultura de nuestro poeta universal que tantas instantáneas ha protagonizado. Por la columna original del que antaño fuera el Café Alameda. Porque Chikito representa historia viva, tradición y, simultáneamente, actualidad y proyección futura. Porque su barra resulta inigualable y su terraza constituye un auténtico privilegio.

Retomemos las jornadas gastronómicas conmemorativas del 50 cumpleaños de Chikito. ¿Por qué han elegido los Oruezábal a Jacky Vanhoren, el legendario Jacky Cotobro, para cocinar? «Porque es un referente. Elabora unas salsas y unos caldos impresionantes, y los pequeños platos que preparará para las jornadas del martes 17 —especialmente los de foie y el de bogavante— reflejan perfectamente su filosofía culinaria», me explica Daniel. El menú completo promete ser excepcional. Y dado que mi compañero Pablo Amate lo describe magníficamente en su sección, les invito a descubrirlo allí.

Daniel, Fernando, Yolanda, Carlos y Miguel se preparan para festejar las bodas de oro de Chikito.

 

Fotografía: Pepe Marín

¿Qué representa este aniversario?, pregunto a Daniel. «Imagínate. Te hace reflexionar profundamente sobre el pasado. Estos 50 años los personifico en mi padre, en el esfuerzo sobrehumano que requiere levantar un proyecto empresarial y sostenerlo durante tantísimo tiempo. Después llegó el relevo generacional, que se produjo de manera precipitada, aunque ya llevábamos muchos años trabajando junto a él. Nos dejó prematuramente, siendo todavía joven», recuerda su hijo con la voz entrecortada.

«Este 50 aniversario significa orgullo, muchísimo orgullo. Reflexionar sobre cinco décadas de actividad empresarial, sobre la entrega que exige, lo que supone de sacrificio. Por ejemplo, el tiempo que resta a la vida familiar porque negocios así requieren dedicación infinita. Si dedicas diez horas, necesitas doce. Si pones doce, precisas catorce. Es como un miembro más de la familia, un pequeño que reclama atención constante y hay que proporcionársela. Hay que invertir tiempo, afecto y compromiso en un proyecto para que prospere y alcance los 50 años, como ha sucedido en nuestro caso», señala uno de los hermanos Oruezábal.

Y añade una declaración de principios: «Más allá de la tradición que arrastra, desde sus orígenes como antiguo Café Alameda, Chikito ha construido su propio legado hasta alcanzar este medio siglo».

Al abordar las emociones, Dani destaca dos conceptos por encima del resto: «Orgullo, fundamentalmente, y mucha felicidad». Pero impregnadas de cierta nostalgia «porque echamos de menos a personas que ya no están. Hemos vivido momentos maravillosos, pero también etapas muy complicadas, desde las crisis económicas hasta la pandemia o, actualmente, los conflictos bélicos y la situación internacional. Sin embargo, predominan el orgullo y la alegría, aunque persista un poso de melancolía por quienes faltan». Y en este punto, un reconocimiento a quienes han formado parte de Chikito, como Antonio y Rafa, los Hermanos Torres. Y una anécdota que encierra una valiosa enseñanza. «Para mi padre, el fútbol siempre ocupó un lugar destacado y solía repetirnos a mi hermano y a mí: «No resulta tan complicado alcanzar la primera división. Lo verdaderamente difícil es mantenerse en la élite durante muchísimos años». Y nos lo transmitía no solo por la complejidad de poner en marcha un negocio y elevarlo hasta cierto nivel, sino por la exigencia que implica conservar esa posición durante tanto tiempo».

Y esa constituye una herencia extraordinaria. «Comprobar que el esfuerzo de tantísimos años da sus frutos. Es reconfortante que nos inculcara esa idea: que el trabajo y el cariño te permitirán, con el paso del tiempo, alcanzar estas cotas. 50 años, mi madre, emocionada». Y envía un afectuoso abrazo a su cuñada, atravesando momentos difíciles. Complejo gestionar semejante amalgama de sentimientos y sensaciones.

Tras el recorrido histórico, toca abordar el presente y las perspectivas futuras. «El ahora también implica mirar hacia atrás. Preservar la esencia que nos transmitió nuestro padre: hacer las cosas correctamente. Porque es humano equivocarse, pero la trayectoria de estas cinco décadas demuestra que el trabajo está bien hecho. Y cuando surgen fallos, como en la propia vida, debemos interpretarlos como oportunidades de aprendizaje. Extraer enseñanzas de los errores para convertirlos en fortaleza».

Y precisamente a eso responden las próximas Jornadas Gastronómicas del 50 aniversario de Chikito. «Constituyen un espejo de nuestra identidad: ayer, hoy y mañana, fundamentadas en la tradición culinaria granadina y andaluza. Ese menú representa nuestra esencia de siempre. Cocina tradicional, pero abierta a la evolución».

Daniel observa el entorno y constata cómo ha mejorado el nivel de la restauración en Granada durante estas cinco décadas. «Hoy la competencia resulta impresionante: mesones, tabernas, gastrotabernas… Es un factor relevante». Y una reivindicación prioritaria: «los productos granadinos: la quisquilla de Motril, el pionono con foie y Pedro Ximénez… Innovación, pero manteniendo el atractivo de un formato tan autóctono como el pionono. O los guisos reposados y los potajes tradicionales. Es nuestro rumbo. Es lo que fuimos, lo que somos y lo que aspiramos a seguir siendo. Porque en Chikito hemos crecido y evolucionado al compás de Granada, esa ciudad que contemplamos y vivimos desde nuestro pequeño rincón en la plaza del Campillo».

Fuente

Nuestra Historia

50 años de Restaurante Chikito

Experiencia gastronómica especial el lunes 16 y martes 17 de marzo.

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